Hola!
Bueno, pues ya tengo nuevo disco. El cuarto. Me ha costado una buena sudada, pero ahí está: Stranded in a Joke, una especie de odisea entre la lucidez y el absurdo.
Una visión particular de la broma en la que se ha convertido este circo planetario, y de mi periplo a través de un mundo que se desintegra, literal y metafóricamente.
Este no es un disco para escuchar en modo aleatorio. La idea era recuperar aquella forma de oír música cuando yo era un crío tirado en la cama. Así que los temas se han ordenado con un sentido específico, casi como si fueran tres actos. Como es mi disco, pues hago lo que me da la gana. Así que si puedes, escúchalos en ese orden. Si alguno no te gusta,te lo saltas sin problema, claro —suele pasar—, pero la idea es que imagines la cosa tal y como como yo la veo.
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Los cinco primeros temas arrancan sin paños calientes: “Awaken”, “POS (Piece of Shit)”, “The Desperate Maze of a Loser”, “Blink of an Eye” y “Garden of Liars” forman el bloque más destructivo, algo al estilo “Architecture”, pero con otro aire. Es la parte donde todo parece estar al borde del colapso: el ruido, la rabia, el sarcasmo y la sensación de que seguimos bailando mientras el barco se hunde.
Después los siguientes temas entran en un modo más ambiental y relajado —o al menos eso es lo que parece— con “Lemonade”, “Black Coffee” y “Loner”. Menos enfado, más vacío. Lemonade, una pieza en guitarra acústica intenta abrir este acto, para respirar entre tanta distorsión, aunque tampoco es que se libre del peso de todo lo anterior. El ruido externo deja paso al silencio interior: una especie de sueño lúcido, una pesadilla o brote de ansiedad, según el día que tengas. Una orquesta procesada en mi batidora.
El acto final es más disperso, casi como una caricatura de la cordura: “The Bearded Woman Meets Fedor the Giant”, “Nerds Make Love”, “Dopamine” y “Be Flat”. Aquí se mezclan la ironía y la soledad, el humor absurdo y la resignación. Todo desemboca en ese final inevitable: yo, mi instrumento, mis efectos y mi cabeza. A veces con sentido. Otras sin él. Todo imperfecto. Sin retoques. Pero es lo que queda al final del todo.
Stranded in a Joke no pretende resolver nada, ni ofrecer respuestas. No pongas el cd al revés, que no saldrá nada. No hay moraleja, ni mensaje inspirador escondido que puedas poner en una taza para un late night.
Es más bien una radiografía de mi desconcierto: el ruido constante en la cabeza, mi ansiedad perpetua convertida en rutina, las contradicciones que ya ni intentamos disimular, la soledad digital con filtros de optimismo y esa sensación de estar todos participando en una comedia que hace tiempo dejó de ser graciosa.
Quizás de eso se trate todo: de seguir tocando aunque el chiste ya haya terminado.
Abrazos
RAZL
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