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Hoy, en la Newsletter, te voy a hablar sobre:
El ayuno vs. comer "muchas veces pero poquita cantidad cada vez"...
Lo rica que sabe la comida cuando hay "hambre real" de la buena...
Los lácteos y su problemática asociada...
Y sobre la conveniencia o no de hacer ayunos OMAD.
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Todo viene a raíz del siguiente mensaje de una suscriptora en respuesta a una Newsletter:
"Hola Cris
Sí, en el ayuno desde las necesidades cubiertas, o al menos comer hasta la saciedad, uno sigue su vida sin pensar en comida, distinto a esperar la próxima comida por quedarse con hambre en hipocalóricas.
Cuando comes con hambre, la comida no aburre porque sabe bien, y eso que estoy en una fase más restringida desde la calidad de los alimentos.
Las grasas lácteas influyen en menor medida que los carbohidratos pero inducen a comer de más, anestesiando los receptores o las hormonas del hambre, será distinto en alguna medida entre las personas pero todos somos fisiológicamente iguales, con mayores o menores sensibilidades.
Hace mucho que no hago OMAD porque no siento que pueda hacerlo, que sería más un estresor, que un estresor hormético.
Un beso."
Me parece un mensaje interesante, y me gustaría aprovechar hoy para darte algunas reflexiones y claves sobre los puntos y temas mencionados, ¡vamos allá, tema a tema! ;)
"Sí, en el ayuno desde las necesidades cubiertas, o al menos comer hasta la saciedad, uno sigue su vida sin pensar en comida, distinto a esperar la próxima comida por quedarse con hambre en hipocalóricas."
Esto es cierto y lo veo en consulta todo el tiempo...
Personas que vienen de haber hecho dietas hipocalóricas de forma crónica... Con todos los perjuicios para la salud física, metabólica, y emocional que esto conlleva... Se maravillan de ver que distribuyendo de forma diferente los horarios de ingesta y ayuno y comiendo más cantidad por ingesta... En verdad todo es más agradable, natural y manejable... Y...
Bueno, pues es importante decir, o sobre todo RECORDAR, que el ayuno no implica "comer menos" o "comer poco" o "hacer restricción calórica" por definición...
Con el ayuno lo que buscamos es "reorganizar" las ventanas de ayuno e ingesta de forma que demos más margen de tiempo para el descanso digestivo, la regulación de la glucosa y la insulina, la desinflamación, la lipólisis (quema de grasa), la producción de cuerpos cetónicos, que ocurra cierta autofagia... etc.
CONCLUYENDO: Lo que dice mi querida suscriptora es cierto, sí, pero no olvidemos que la norma, ayunemos o no, debería de ser comer suficiente cantidad de nutrientes de calidad y calorías para nuestras necesidades nutricionales, y además... Comer de forma que hacer 14 horas de ayuno, por ejemplo, no suponga un esfuerzo titánico, sino algo que se logra con facilidad. Y esto se logra con una dieta densa en nutrientes que no dispare en exceso glucosa e insulina.
"Cuando comes con hambre, la comida no aburre porque sabe bien, y eso que estoy en una fase más restringida desde la calidad de los alimentos."
Esto es una gran verdad también. Pero de nuevo tiene sus "peros" ;)
Es verdad que cuando tienes hambre real, fisiológica, dentro de unas hormonas que están reguladas... La visión de un filete de carne, por ejemplo, te tiene que hacer salivar. Y además, comerte ese filete debe darte "placer". Y debes disfrutar comiendo esa carne, por ejemplo, hasta ir saciando el hambre. Y cuando tu hambre está saciada, gracias a las proteínas y las grasas, ya no veríamos esa carne tan "apetecible" y ya deberíamos ir dejando de comer.
Esto sería lo "normal" si comiéramos de una manera realmente "ancestral".
Es importante entender que ese “hambre real” no es solo una sensación subjetiva, sino la manifestación de un equilibrio hormonal y metabólico.
Cuando la leptina, la grelina y la insulina están en rangos fisiológicos correctos, la señal de hambre y de saciedad funcionan como un tiro.
En cambio, cuando hemos forzado durante años al cuerpo con restricción calórica crónica o con exceso de ultra - procesados ultra - palatables - ultra - adictivos, esa señal... Se desregula. ¿Qué pasa entonces? Que confundimos hambre con antojo, apetito con ansiedad, y entramos en un bucle de comer sin saciarnos realmente.
Por eso, más allá de pensar en cuántas comidas hacemos (o cuántas horas ayunamos), la clave está en qué tipo de estímulo recibe nuestro metabolismo en cada ingesta. Una comida rica en proteínas de calidad y grasas de calidad genera una señal hormonal de saciedad mucho más duradera. Esta es la base fisiológica de por qué el ayuno puede sentirse natural o, por el contrario, convertirse en un suplicio según cómo lo planteemos.
Y ahora viene el "pero" que quiero comentar aquí...
Muchas personas con las que trabajo... Me comentan que "ayunan muchas horas", normalmente haciendo OMAD y comiendo una vez al día, y les ocurre que cuando se ponen a comer lo hacen con mucho placer pero... También con mucha ansiedad, comiendo con prisa, casi sin masticar, e ingiriendo cantidades demasiado grandes de alimento en esa única ingesta hasta el punto de dolerles la panza después.
CONCLUYENDO: Mi "llamada" es a que sepamos encontrar el equilibrio y no pasar la "fina línea" que divide lo uno de lo otro.
"Las grasas lácteas influyen en menor medida que los carbohidratos pero inducen a comer de más, anestesiando los receptores o las hormonas del hambre, será distinto en alguna medida entre las personas pero todos somos fisiológicamente iguales, con mayores o menores sensibilidades."
Totalmente cierto, también.
Trabajando con personas en consulta, sobre todo cuando trabajo la dieta carnívora de manera personalizada... Observo que hay muy diferentes reacciones en cuanto a los lácteos.
Hay personas que cuando incluyen los lácteos en la dieta sienten que "se sacian más y mejor" y esto les permite regular mejor la cantidad de alimento y los niveles de saciedad que alcanzan.
Y en cambio hay otras personas que una vez meten tajada al queso ... Sienten que no pueden parar, que "se les dispara la gula", por el queso... Y por lo que no es queso también... Pero sobre todo por el queso. Y sienten que esto les lleva a comer en exceso y con ansiedad.
Esto se podría atribuir a la casomorfina de los lácteos y la la acción opiácea que conlleva.
En otra News me gustaría hablarte de esto, porque necesita desarrollo y no es un tema para tratar a la ligera ;) Pero te comento que está bien experimentar cómo nos sienta, durante un par de semanas, una dieta con cero lácteos. Y si te interesa este experimento, tengo un Ebook que te puede interesar: Plan de 14 Días Dieta Cetogénica (Keto) sin lácteos, sin frutos secos, sin semillas
"Hace mucho que no hago OMAD porque no siento que pueda hacerlo, que sería más un estresor, que un estresor hormético."
Sí. De esto te hablo a menudo. Y lo mencionaba en la News de hoy, más arriba... Cuidado con el OMAD mal aplicado que actúa en nuestra contra. Seguiré hablando de ello en el futuro porque es importante.
Espero haber ayudado a mi suscriptora y a todos los que vivís sensaciones similares.
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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