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En la Newsletter de ayer, que llevaba por título "Insulina: viejos y nuevos aprendizajes" te decía que la insulina parece lo peor de lo peor...
Pero también te contaba que la insulina es necesaria y que simplemente hace su papel. Es como la "llave" que permite que la glucosa (azúcar) pueda entrar en las células. Y es la "reguladora" que hace su trabajo para reducir tus niveles de glucemia (azúcar) en sangre al llevarse la glucosa "para otro lado".
Pero ese "otro lado", como te comentaba ayer suele acabar siendo tus adipocitos (células donde almacenas la grasa).
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Sí, cuando hay un exceso de glucosa en sangre que no necesitamos inmediatamente y que tampoco podemos almacenar (los almacenes están llenos) entonces sólo queda convertir ese exceso de glucosa en grasa y almacenarla. "Lipogénesis de novo" se llama este proceso tan inteligente y tan importante para nuestra supervivencia.
Por lo tanto, la insulina es una "llave", una hormona "reguladora" y también una hormona "engordadora".
Pero el daño de tener estas hiperinsulinemias (insulina elevada) todo el tiempo va más allá de ganar peso (¡que ya de por sí es un problemón en toda regla!).
Este estado de continua hiperinsulinemia es muy proinflamatorio. Favorece la inflamación crónica de bajo grado.
O sea, ese tipo de inflamación que no se ve, no duele, pero es la madre de casi todos los problemas de salud del mundo moderno.
Diversos estudios han demostrado que la hiperinsulinemia crónica altera profundamente la señalización celular, favoreciendo un estado proinflamatorio y disfuncional. La insulina elevada de manera constante activa vías como la mTOR y la NF-κB, dos rutas metabólicas directamente relacionadas con la inflamación sistémica y el estrés oxidativo.
Además, este exceso de insulina incrementa la retención de líquidos, la presión arterial y la producción hepática de triglicéridos, empeorando los marcadores cardiovasculares.
En palabras simples: cuando la insulina se mantiene alta día tras día, el cuerpo “pierde la sensibilidad” a su señal, lo que obliga al páncreas a producir todavía más. Y ahí comienza el círculo vicioso de la resistencia a la insulina, que es, ni más ni menos, la antesala de la mayoría de las enfermedades crónicas modernas....
enfermedades crónicas modernas como por ejemplo...
- Obesidad (si te creías que las grasas en tu dieta y exceso de calorías eran las culpables, has sido, al menos en parte, engañado/a).
- Hipertensión (si te creías que la culpable era la sal, has sido engañado/a).
- Enfermedad cardíaca (si te creías que el culpable era el colesterol, has sido engañado/a).
- Hígado graso (si te creías que la culpable era la grasa de tu dieta, has sido engañado/a).
- Desarrollo y crecimiento de cáncer (si te creías que era sólo tema de genética y mala suerte has sido, al menos en gran parte, engañado/a).
- Diabetes tipo 2 (si te creías que la diabetes tipo 2 te había caído del cielo por mala suerte y que medicándote todo ok... Has sido engañado/a).
- Alzheimer, también llamado "Diabetes tipo 3". (si te creías que era sólo tema de genética, edad y mala suerte has sido, al menos en gran parte, engañado/a)
- Glaucoma, también llamado "Diabetes tipo 4". (si te creías que era sólo tema de genética y mala suerte has sido, al menos en gran parte, engañado/a).
- Y no sigo la lista porque no acabo...
¿Las buenas noticias?
Todo esto es reversible o al menos mejorable. Según el punto en el que estemos en la "escala del mal".
Estos problemas de salud nos los hemos creado por estilo de vida. Pues con estilo de vida podemos revertirlos:
- Dieta cetogénica bien planteada y estructurada: la dieta más antiinflamatoria, nutritiva, variada, saciante y satisfactoria que conozco.
- Ejercicio físico. sobre todo ejercicio de fuerza en el que desarrolles tu masa muscular (y ganes mayor sensibilidad a la insulina).
- Ayunos responsables. Para mejorar nuestra sensibilidad a la insulina y bajar la inflamación, entre otros muchos beneficios.
- Hábitos: buena hidratación, sol, aire, vitamina D, relaciones sociales, buen descanso, respeto a los ciclos circadianos.
¿Sabes? Estos temas me tocan mucho. Muchísimo.
Llevo muy mal que estemos enfermos por desconocimiento.
Y es que esta medicina actual que sólo busca medicar y eternizar tratamientos.
Una medicina que no asocia enfermedad con nutrición y estilo de vida.
Una medicina que busca silenciar y taponar los síntomas, nunca buscar y trabajar la verdadera raíz del problema.
Es la parte más frustrante de dedicarme a lo que me dedico. Saber cómo todo está enlazado (nutrición-enfermedad/salud) y ver tanta enfermedad innecesaria. Poco a poco intento dejar caer mi mensaje y que podamos entender 4 cosas que importan.
Pero por otro lado, también tengo la gran fortuna de poder trabajar, como dietista especializada en keto, con personas que han pasado por mis Programas y han visto mejorar (o desterrar) muchos de los problemas de salud que he descrito más arriba.
Ahí es donde agarro fuerzas. En las personas que confían en mí y a las que sí puedo ayudar. Soy una afortunada. Y una guerrera luchando por un mundo mejor y con más empoderamiento hacia nuestra salud.
Que la verdad nos haga libres (y sanos).
Hasta aquí, de momento, con el tema de la insulina...
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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