✨ Querida ,
Durante mucho tiempo utilicé una medida muy sencilla para saber si estaba bien: mientras pudiera continuar con mis actividades, cumplir con mis responsabilidades y resolver lo que tenía pendiente, asumía que todo estaba funcionando.
Podía sentirme cansada, sostener tensión en distintas partes del cuerpo, respirar con menos amplitud o tener dificultad para concentrarme; sin embargo, si todavía era capaz de seguir adelante, esas señales parecían no requerir demasiada atención.
Con el tiempo comprendí que tener la capacidad de continuar no significa necesariamente estar bien.
El cuerpo posee una enorme capacidad de adaptación. Mientras respondemos a las exigencias cotidianas, encuentra la manera de sostenernos, redistribuye el esfuerzo y realiza los ajustes necesarios para que podamos seguir presentes, trabajar, tomar decisiones y ocuparnos de lo que requiere nuestra atención.
Precisamente por esa capacidad podemos acostumbrarnos a funcionar con los hombros elevados, la mandíbula apretada, la respiración contenida, el abdomen contraído o una sensación constante de cansancio.
Lo que comenzó como una respuesta ante una situación específica termina incorporándose a nuestra experiencia cotidiana y deja de parecernos extraordinario.
No porque haya desaparecido, sino porque aprendimos a vivir con ello.
La intensidad rara vez es la primera forma en que el cuerpo se comunica. Antes de llegar al agotamiento, al dolor o a la sensación de que ya no podemos continuar, aparecen modificaciones más sutiles en la respiración, la postura, el descanso, la atención, la energía disponible y la manera en que nos relacionamos con el entorno.
Escuchar esas señales no significa vivir en alerta ni interpretar cada sensación como si anunciara un problema. Significa ampliar nuestra capacidad de reconocer los ajustes que el cuerpo está realizando y preguntarnos si todavía responden al momento presente o si se han convertido en una forma habitual de sostenernos.
Podemos acostumbrarnos tanto a una tensión que únicamente la reconocemos cuando se libera. También podemos descubrir que un lado del cuerpo se apoya de manera distinta, que una parte permanece contraída o que nuestra respiración lleva tiempo concentrándose en una zona muy pequeña.
Percibirlo no exige que hagamos algo inmediatamente.
Antes de corregir la postura, modificar la respiración o buscar una explicación, podemos permitirnos observar. Esa pausa nos ofrece información sobre la forma en que estamos habitando nuestro cuerpo y sobre aquello que quizá hemos normalizado porque todavía somos capaces de continuar.
Para acompañarte en esta exploración, quiero compartirte un escaneo corporal breve. La práctica se realiza recostada sobre una superficie plana y recorre el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, observando los puntos de contacto con el suelo, las diferencias entre ambos lados y el ritmo natural de la respiración.
El propósito no es relajarte de una manera determinada ni alcanzar una postura ideal, sino percibir cómo se encuentra tu cuerpo antes de realizar cualquier ajuste.
Mientras realizas la práctica, intenta observar sin modificar y sin construir una historia alrededor de lo que encuentres. Cuando termines, puedes preguntarte:
¿Qué he normalizado en mi cuerpo simplemente porque todavía puedo seguir?
Tal vez reconozcas una tensión, una diferencia entre ambos lados, una respiración más breve de lo que imaginabas o una sensación que todavía no sabes nombrar. No necesitas obtener una conclusión; el acto de percibir ya modifica la relación que tienes con tu cuerpo.
Crear una pausa antes de llegar al límite también es una de las intenciones que sostiene Tu cuerpo, tu brújula. Este retiro no nace para alejarnos de la vida cotidiana durante unos días y después regresar a la misma inercia, sino para crear las condiciones necesarias para detenernos, observar cómo estamos viviendo y recuperar una escucha que pueda acompañarnos al volver.
Del 4 al 7 de febrero de 2027, nos encontraremos en Volcán Laguna, Santa María del Oro, Nayarit, para compartir cuatro días de presencia, movimiento consciente, meditación, naturaleza, rituales, temazcal y comunidad.
Si sientes que necesitas un espacio más amplio para escucharte, puedes conocer la experiencia y recibir la guía informativa aquí:
Gracias por tu presencia,
Viridiana Ilhuicamina 🏹
✨ ♾️ Activa tu Magia Infinita ♾️ ✨
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