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Hoy en la News quiero hablarte de un tema interesante que me preguntan mucho:
“Cris, ¿puedo masticar chicle para aguantar mejor el ayuno?”
De hecho hace poco recibĂ el siguiente mensaje de una suscriptora que voy a utilizar para ilustrar aĂşn mejor esta pregunta tan recurrente:
"Hola Cris, recibo tus mails des de hace tiempo. Tengo una duda, por quĂ© dices que deberĂamos evitar los chicles? He escuchado que si nos ayuda a ayunar más tiempo o nos relaja durante en ayuno puede ser una buena opciĂłn... "
La respuesta corta es: no es buena idea. Y ahora te explico por qué. Punto por punto ;)
¡Vamos con ello!
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PUNTO NÂş 1 - EDULCORANTES Y TOXICIDAD EN LOS CHICLES
Primero, los chicles llevan edulcorantes artificiales (como aspartamo, acesulfame-K, sucralosa o polioles tipo sorbitol y xilitol). Estos compuestos supuestamente no tienen calorĂas... Pero eso no los hace inocuos:
- Pueden alterar la microbiota intestinal.
- Algunos aumentan la permeabilidad intestinal (lo que abre la puerta a inflamaciĂłn crĂłnica).
- Algunos han probado ser pro cancerĂgenos en ratas.
- Otros, aunque no eleven directamente la glucosa, sà generan respuesta de insulina por “anticipación”, lo que en pleno ayuno puede romper parte de los beneficios metabólicos esperados.
PUNTO NÂş 2 - LOS CHICLES NO SON BUENOS PARA TUS DIENTES. FIN.
Para los dientes los chicles no son buenos. Es cierto (y triste a la vez) que algunos chicles “sin azĂşcar” se publicitan como protectores frente a caries, pero la realidad es que cambian el pH de la boca, favorecen desequilibrios en la flora oral y, sobre todo, el exceso de polioles puede generar fermentaciĂłn bacteriana indeseada. Resultado: más riesgo de sensibilidad dental y problemas de encĂas a largo plazo.
Eso por no hablar de que mascando chicle te puede incluso saltar alguna funda dental que lleves y ande ya algo desgastada... ¡A mà me ha pasado! Y menuda la gracia que hace, ya ves...
PUNTO Nº 3 - LOS CHICLES Y TU ESTÓMAGO
Tercero, para el estĂłmago son un problema.
Al masticar chicle engañamos al sistema digestivo: se activa la producción de jugos gástricos como si viniera comida, pero la comida nunca llega.
Esto genera acidez, molestias, dolor e incluso gastritis si se convierte en hábito. En Consulta veo casos de personas con el estĂłmago irritado solo por la “manĂa” del chicle. Y sĂ, muchas veces el trasfondo es justo eso: ¡Comer chicle en el ayuno para "engañar" el hambre!
PUNTO Nº 4 - ¿ENGAÑAR AL HAMBRE? UHMMM MALA IDEA
Y lo más importante: cuando hay hambre real, lo que tu cuerpo necesita es alimento, no un truco para “engañarlo”. El ayuno bien planteado no es un concurso de sufrimiento, sino una herramienta para dar descanso al sistema digestivo y favorecer el equilibrio en los niveles de glucemia e insulina. Si el hambre aprieta fuerte, lo coherente es comer. Forzar el ayuno innecesariamente es un error y muchas veces acaba generando ansiedad y... ¡Unos atracones de put... mad... después! :(
MORALEJA: El chicle no es tu aliado en el ayuno. Ni por sus edulcorantes, ni por su efecto en la boca, ni por su impacto en el estómago. Y lo más importante: tu cuerpo no necesita “parches”, necesita coherencia. Escúchalo, respétalo y aliméntalo cuando realmente lo pida. Esa es la clave para que el ayuno funcione como una herramienta de salud y no como un castigo autoimpuesto. El verdadero poder del ayuno está en la claridad mental y el reseteo metabólico que genera, no en los "trucos" para "resistirlo".
Espero haya sido de utilidad ;)
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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