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Llega una News más, de nuevo en un formato más ligerito.
Pregunta corta, respuesta corta ;)
Te comparto la pregunta que me dejó una suscriptora en el Formulario de Dudas que os compartí, queridos suscriptores, hace ahora un tiempo:
"Buenos días. Aunque no soy usuaria habitual de estas bebidas me gustaría saber si saca de cetosis o si influye en los carbohidratos diarios masticar chicle, tomar infusiones de sabores o usar bebidas saborizantes del agua tipo bolero, mix, etc."
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Bueno, de las 3 cosas comentadas:
Chicles
Infusiones de sabores
Bebidas saborizantes tipo bolero, Mix, etc...
Las infusiones de sabores, si son naturales (infusión de regaliz, infusión de hibiscus, etc.) son lo único que yo salvaría, la verdad.
En general, además, no recomendaría a nadie comer chicle:
Activa los jugos gástricos con la masticación pero "no cae" ningún alimento a ese estómago...
Los chicles son malos para las piezas dentales, por no decir que incluso puedes perder alguna funda dental al quedarse enganchada al chicle y hacer de "ventosa" creando "vacío" y haciendo que "salte" la funda (a mí me ha sucedido...)
Los horribles edulcorantes y tóxicos que llevan...
El hambre que tienden a crear e incrementar...
Y te diré que no conocía eso del "agua Bolero", pero haciendo una búsqueda en internet ya veo de qué va la cosa.
De hecho ya me habían preguntado antes por esto.
Se ve que son unos "sobrecitos" con una mezcla que tú añades a tu agua y ya puedes tomar una "bebida sin azúcar, dulce, deliciosa, con Vitamina C añadida y edulcorantes, saborizantes y aromatizantes por un tubo".
Bueno, alguna vez ya te he dicho que huyas de cualquier producto hiperprocesado con "vitaminas añadidas"...
Nada puede compensar el inexistente valor nutricional y al excesiva carga tóxica de estos productos...
¿Por qué nos cuesta tanto beber agua y ya está?
¿Qué somos? ¿Adultos o niños? ¿Necesitamos el reclamo del "color" y la promesa de la "diversión" para tomar líquido?
De verdad, es hora de dejarnos de tanta mandanga, por el amor de Cristo...
Además, consumir edulcorantes artificiales puede elevar tanto la glucosa como la insulina.
Se activan nuestras papilas gustativas con el "sabor dulce" y el cerebro recibe el mensaje igual que si fuera azúcar de verdad.
Y no es sólo esto. Otro gran problema es que los edulcorantes artificiales nos mantienen siempre "enganchados" al sabor dulce.
Podemos iniciar nuestro cambio de hábitos hacia la práctica del ayuno intermitente o hacia una dieta cetogénica, por ejemplo, y apoyarnos temporalmente en los edulcorantes artificiales, pero en algún momento del camino deberíamos saber parar.
Estos edulcorantes artificiales nos hacen creer que "no hay efectos adversos" por el simple hecho de que "no aportan calorías" o "no aportan carbohidratos". Más abajo te explico por qué no son tan "inocentes" como crees.
Siempre pensamos en si "algo nos hará salir de cetosis" o si algo "aporta carbs que deba contabilizar hacia mis carbs diarios permitidos", pero pocas veces pensamos en el "mal" del producto en sí, sin más.
Puro "macrocentrismo", como yo digo.
Los grandes problemas de los edulcorantes artificiales:
Nos mantienen adictos al sabor dulce. Si no puedes renunciar al sabor dulce al acabar cada comida y/o debes comer tu alimento junto con una bebida dulce... Eres adicto/a al dulce.
Nos "despiertan" el "monstruo del dulce". Hay personas que a la que prueban un poco de su "droga" ya "pierden el control". Su mente parece pedir más y más dosis de la "droga".
Inhiben las señales reales de saciedad. Con los alimentos que "saben dulce" parece que nunca sabemos "parar".
Nos provocan más hambre. Te invito a hacer la prueba tú mismo/a. El día que consumas edulcorantes artificiales estos tenderán a actuar como un "disparador" del hambre y tendrás más antojos y sentirás más ganas de llevarte alimento a la boca incluso en horas en las que normalmente no sueles comer.
Alteran nuestra microbiota intestinal. Esto ocurre en formas que aún no tenemos claras, pero sabemos que ocurre.
Los edulcorantes artificiales pueden hacer subir la insulina. Aunque no tengan "calorías" ni "carbohidratos" tu organismo responde a ellos como si de un azúcar se tratara, y tu insulina puede elevarse igual.
Espero haberte dado razones suficientes para entender el problema con los edulcorantes artificiales y considerar ir dejando poco a poco tu necesidad por el sabor dulce a todas horas y en todo momento. Te harás un gran favor librándote de esta adicción créeme, y verás muchos mejores resultados a todos los niveles.
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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