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Llevo mucho tiempo ayudando a las personas a adoptar la Dieta Cetogénica como estilo de vida para tener un peso saludable y una salud envidiable.
Y aunque he vivido tantísimos casos de éxito, y además... Siempre con la ilusión de la primera vez...
NO te voy a decir que tengo un 100% de éxito en mi labor.
Cualquier nutricionista, coach nutricional, dietista, entrenador personal, psicólogo, sexólogo o lo que sea que te diga que tiene un 100% de éxito con cada cliente te está mintiendo.
Descaradamente, además.
Y estoy segura de que si lo piensas, verás clarísimamente que prometer el oro y el moro en estas profesiones huele, por lo menos, a chamusquina.
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Y es que hablamos de profesiones donde es importante que el profesional tenga muy buenos conocimientos de lo suyo, esté formado, sea capaz de hablar y tratar con las personas, llegar a ellas, transferir conocimientos y razonamientos pero...
En mi profesión (nutrición) es el cliente, al final, el que compra la comida, el que prepara comida y cocina (o no), y el que se mete la comida en la boca.
Y es el cliente el que se ve envuelto en eventos sociales y escenarios varios en los que debe elegir decir "sí" o "no" o "hasta dónde".
Y es el cliente el que debe implicarse lo suficiente para mantener alto el compromiso, la dedicación, las ganas.
Es el cliente el que debe decirse las verdades y no contarse (ni contarme) cuentos e historias.
Y te digo la verdad: a veces siento que yo misma deseo más que mi cliente su propio éxito. No tiene sentido.
Y muy frecuentemente creo más en la capacidad de mis clientes para el éxito... Que ellos mismos.
Y las personas que nos dedicamos a estas profesiones de ayuda y acompañamiento tan bonitas, cuando lo hacemos desde el corazón, nos implicamos mucho. Muchísimo.
Pero no podemos hacer que ocurran milagros tampoco, por mucho que nos impliquemos y estemos 100% comprometidos para ayudar y acompañar.
Y como me viene a huevo... Te voy a compartir las palabras que me me compartió de una participante de Campamento Keto:
“Hola Cristina, quisiera felicitarte por el contenido, es con diferencia la época que mejor estoy comiendo y siendo consciente de lo importante de las elecciones y nutrientes que le doy a mí cuerpo. Con diferencia eres la profesional más seria que he encontrado respecto a la dieta keto. Mil gracias por tu compromiso y amor a lo que haces”
... Estos son los mensajes que significan todo para mí. Sencillos, pero hablan por sí solos...
Y bueno, tras este paréntesis...
¿Sabes de que me doy cuenta cada día más? Que las personas, muchas personas, nos movemos por un dolor puntual. Y cuando ese dolor se relaja, nos relajamos también, porque no había compromiso real, sólo urgencia momentánea.
Te doy un ejemplo...
Pongamos que en los últimos 6 meses has ganado 6kg. Ya llevabas un sobrepeso de 10kg, pero ahora has añadido 6 más.
Te invitan a una boda. Vas a encontrarte con viejos amigos muy queridos que te han conocido en "tiempos mejores".
Te empiezas a agobiar. Hace mucho que estos amigos ni siquiera han visto una foto tuya de cuerpo entero en Instagram o Facebook. Te has encargado de mostrar sólo selfies bien seleccionados para mostrar lo que tú deseas mostrar.
Piensas matemáticamente. Bueno, para esa boda quedan 8 meses... ¿¡Habrá algo que pueda hacer, no!?
Y ahí está la Keto (o el Pronokal, o el Ozempic, o los polvos mágicos quema grasas de turno, o lo que sea) y dices... ¡De perdidos, al río, vamos a por todas!
Entonces decides con quién/qué/cómo vas a trabajar. Te emocionas, te ilusionas y pagas.
Una vez has pagado... ¿Ya habrá compromiso firme y fuerte que te "fuerce" a hacer lo que tienes que hacer, no?... Uhmmm.
Comienzas bien durante una semana o dos, llevando el Plan como se supone que debes llevarlo.
A la segunda o tercera semana ya te has desinflado un poco (tu "para qué" es muy flojo) y empiezas a hacer las cosas "medio mal".
Quizás ves algún resultado. Algo. Pero echas las cuentas y te das cuenta de que así... No llegas. Además, que "rollo" tener que "dejar de comer lo que te gusta", ¿no?
Con lo bien que está una en su zona de confort: todo sigue igual, aunque sea una KK. Lo malo conocido, ¡que bueno es!
Y entonces llegas a "la fase 1000 excusas" en la que te dices que: ahora tienes mucho estrés en el trabajo, ahora tu marido tiene no se qué tema de salud, ahora los niños tienen fechas señalas, ahora el perro tiene depresión y hay que sacarlo más y... en fin.
Te llenas de excusas y te desinflas por completo.
Lo dejas para "más adelante".
Que te vean tus amigos como te tienen que ver. Que remedio. No hay otra. Ya te buscarás un vestido "con caída" que "te disimule".
Te fastidia, pero te aguantas.
Técnica avestruz. Meter la cabezota en la tierra.
Fin de la historia.
En vez de haber establecido un compromiso fuerte con tu salud... Te importaron tus viejos amigos y la boda... Y ahora sacas pecho como puedes con eso de los amigos y la boda y lo peor...
Lo peor es que te queda el regusto amargo de "haber fallado una vez más". Pero no has fallado, porque en verdad ni habías comenzado, como aquel que dice.
O al menos no habías comenzado con las bases que te podían haber servido para sentar cimientos firmes.
MORALEJA:
¿Cuál es tu "para qué"?
Cuando nuestro "para qué" es lo suficientemente profundo, a largo plazo, y nos importa de verdad, tenemos 1000 veces más probabilidades de éxito que cuando sólo estamos reaccionando por miedo y evitación del problema, con urgencia.
Espero haya sido de ayuda :)
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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