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Este es un tema que surge de manera recurrente con las personas con las que trabajo en mis Programas...
Empezamos keto, vemos cómo mejora nuestra salud al completo... Y queremos "extender" lo que hemos aprendido a nuestros seres queridos, queremos "enseñarles", "ayudarles" a que ellos también redirijan su alimentación y su salud y...
¿Con qué nos encontramos a menudo? Con un muro infranqueable.
Con un "de algo hay que morir".
Con un "es que yo quiero seguir comiendo de todo" o un "ya haré más ejercicio" o con un "quizás lo que tú haces no es tan sano".
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Seguro que muchos de vosotros os sentís super identificados con esta situación. Y os podréis imaginar que yo, siendo profesional titulada de la nutrición y dedicándome a sanar personas gracias a keto y ayuno... Aún me frustro más con el muro infranqueable que encuentro entre mis seres queridos y yo a la hora de intentar "ayudarles".
Hoy te voy a contar una anécdota familiar que me viene a huevo para contarte lo que te quiero contar hoy.
Cada vez que voy a ver a mis tíos, en cierto momento y sin excepción mi tía me suelta:
"Ay tu tío, el pobre, que cada día come menos, una mijita de cada cosa come, por probar un poco, pero come muy poco, de verdad, y no para de engordar. Engorda y engorda y no come casi nada, ya ves"
Te pongo en contexto:
Mi tío tiene unos 70 años. Es el hermano más joven de la familia. Es diabético tipo 2. Se pincha insulina desde hace unos 7 años. No se ha cuidado en la vida. No ha hecho ejercicio en su vida. Se pincha insulina y alegremente se come unos macarrones con tomate o una paella, o su plato favorito... El arroz a la cubana que le hace mi tía.
Yo me quiero matar cada vez que mi tía dice esto...
Y ya le he dicho a mi tía muchas veces que "no es tema de comer mucho o poco". Es tema de que "llega un momento que el cuerpo no puede lidiar con tanto exceso de glucosa en sangre... Todo el tiempo." Punto.
También le digo a mi tía que la diabetes tipo 2 es el resultado del estilo de vida. Nos la "creamos", literalmente. No nos cae del cielo. No nos cae por genética. Y tal como nos la creamos a nosotros mismos... Podemos revertirla con el correcto cambio de hábitos y estilo de vida.
Y mi tía me dice "ya"... Pero veo claramente la incredulidad en su mirada.
Y así, cada vez que voy a ver a mis tíos, es la misma cantinela.
Hay una diferencia brutal entre la diabetes tipo 1 y la tipo 2.
Una diferencia tan brutal que ni siquiera deberían compartir el mismo nombre.
Es ilógico y hasta injusto.
En la diabetes tipo 1 lo que ha ocurrido es que no hay producción de insulina.
Y la insulina es la hormona anabólica por excelencia. Y esto quiere decir que es una hormona que quiere "crear" y "acumular". Acumular grasa y hacer acopio de energía. Y también está implicada en la formación de masa muscular y otros tejidos.
Si no tenemos insulina... Nos desnutrimos. Los niños con diabetes 1 no pueden crecer. La vida se acorta irremediablemente.
Pero por suerte estas personas (hoy) se pueden inyectar la insulina que su páncreas dañado no puede producir, de forma exógena.
Y así ganar peso, formar tejido, crecer (niños).
Lo curioso es que... Si les administramos a estas personas más dosis de insulina de lo necesario... Estas personas engordan, independientemente de las calorías consumidas.
En cambio en la diabetes tipo 2 lo que hay es un cuadro de exceso de glucosa y exceso de insulina (a la que el metabolismo, ya dañado, no puede responder bien). A lo cual, la medicina infernal de nuestra era soluciona... ¿Cómo? Pues administrando más insulina (cuando la medicación ya no es suficiente).
Y el engorde está servido.
¿Cómo no?
Un diabético tipo 2 que se pincha insulina sólo puede esperar engordar, acortarse la vida, y fastidiar sus tejidos (vista y riñones son manifestaciones frecuentes, pero hay muchas más).
No te puedes llegar a imaginar la frustración que siento con...
1) Mi tío que no quiere escuchar sobre cambiar sus hábitos alimentarios... Ni cree para nada que su alimentación y su diabetes sean las 2 caras de la misma moneda...
2) Mi tía que sólo sabe lamentarse por la "mala suerte" de mi tío que "ya se pincha y todo" mientras le prepara un buen arroz a la cubana, que mi tío no se come "poquito", no, diga lo que diga mi tía. Se come un señor plato de arroz a la cubana... Ya te lo digo yo.
Ainsssss, diossss dame pacienciaaa para ver, escuchar y lograr callar!!!
Venga, corto el dolor familiar por hoy... Continuará...
Espero haya sido de utilidad ;)
Mañana más ;)
Un gran abrazo,
Cris
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